usted he venido a reclamarle lo siguiente:


Su intromisión en todos mis sueños, en estos últimos días.
Quiero reclamarle también sus inmorales y perturbantes
apariciones en mis pensamientos.
Yo me pregunto quien le ha dado el derecho de distraer de esa forma la concentración de una dama.

Pero lo que le reclamo de una forma más imperativa es
en definitiva; su manera de pararse frente a mi
y dirigirme esas sonrisas que no tienen
nada que ver con las actitudes con las que aparece en mi mente.
Le reclamo finalmente, mis ganas de lanzarme a sus brazos
cada que lo veo.

16/03/2013

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