La hora de nada
La marcha lenta suena.
Respiro
La marcha de tus besos
Cierro los ojos
Tus besos se marchan
No puedo.
Simplemente no puedo,
vuelves, atacas.
Suspiro
Se deslizan dulces
Abro los ojos
dulces tus manos
tus manos
sobre mi pecho.
La tarde está indecisa
tus manos están decididas,
yo me pierdo en el viento.
Persistes
y navegas, por el fondo
de mi espalda.
Y yo te miro
con los ojos de mi alma.
Caen las primeras gotas
la lluvia es fría
y abrasadora la calidez de tu boca.
Taciturna, perdida,
tu persistes, con fuerza
perdida ahora
en tus silencios
y en tus respiraciones.
Temblamos, ese árbol
frente a nosotros
derramando fría lluvia.
Temblamos ahora
yo en tus manos.
Y me rindo
y se rinde
la nube frente al sol
se asoman los rayos
muriendo en el atardecer
Y me rindo
por fin busco
temblando, tus labios.
Comentarios
Publicar un comentario